Neriah
Cierro los ojos, ya no quiero ver, solo quiero sentir, respirar, abandonarme a esta hoguera que me engulle y me eleva fuera de mí. El mundo desaparece, las sombras desaparecen, solo queda su calor, su aliento, su cuerpo imprimiéndose al mío como una verdad que siempre he llevado dentro sin haberla nombrado jamás. Y cuanto más me toma, más me abre, más siento que no es una primera vez, sino un reencuentro, como si mi cuerpo lo hubiera esperado siempre, como si lo reconociera, lo llamara,