Liam
No duermo.
No puedo.
Cada vez que cierro los ojos, no encuentro descanso.
Es ella.
Su voz en un recuerdo. Su mirada justo antes de la caída. Su nombre, grabado con tinta viva en un rincón de mí que he intentado enterrar bajo años de silencio.
Y esa cosa, ahora. Ese rugido difuso bajo mi piel. Ese escalofrío que no pertenece ni al miedo, ni al deseo. Algo antiguo. Primitivo.
Regreso a casa de mi madre al amanecer.
Quiero respuestas.
No llamaré dos veces.
La puerta está entreabierta.
Ella sa