Liam
Bajo las escaleras sin mirar atrás.
Ni siquiera cuando ella me llama.
Su voz resbala por mi nuca como una última oración, pero la piso. Necesito silencio. De cemento. De normalidad.
De todo lo que ya no soy.
La mañana es gris. Las calles están vacías. La ciudad aún no ha abierto los ojos, y yo nunca he estado tan despierto. Cada ruido resuena demasiado fuerte. Cada olor se infiltra, se agarra. La gasolina. El pan tostado. La sangre seca sobre el asfalto, donde un perro peleó la noche anter