Lavar la ropa de la familia Salvatierra no era mi parte favorita del día, no es que fuera quisquillosa y me resultara asqueroso, aunque tener que tocar la ropa interior de otra persona tampoco es que me encante, pero el miedo que sentía de arruinar algo me mataba de nervios.
En el orfanato estaba acostumbrada a lavar mi ropa a mano. Le dije a Arnold que no sabía usar una lavadora y, aunque me enseñó lo básico, me daba miedo combinar colores y arruinarle la ropa a alguien.
Entonces, gritos com