A ver… nada apunta a que sí haya escuchado todo. No tengo por qué asumirlo. Tal vez llegó después, tal vez solo vino a buscar algo.
Respiro hondo, intentando que el temblor en mis manos no se note.
—¿Qué haces aquí? —pregunté, sin poder evitar que la voz me saliera un poco más baja de lo normal.
—Vengo de la oficina —respondió él—. Estaba con don Manuel, ya iba de salida.
Asentí apenas, aunque por dentro no entendía nada. Su tono era firme, pero no frío. Entre tenso y un poco molesto, c