Al día siguiente tenía varias cosas que hacer, una nueva lista de tareas fuera de lo común. Y aunque me gustaba adaptarme a una rutina —o bien, quizá lo confundía con algo de tranquilidad—, lo cierto es que un cambio me sentaba bien.
Entre esas tareas estaba ir a la tienda para comprar la despensa. Un poco de aire libre me ayudaría a relajarme, a alejarme del caos que esta casa siempre creaba.
Después del escándalo de ayer, había seguido con mis obligaciones, aunque mucho más seria, más nervios