No había manera de que esto tuviera sentido, lógicamente no eran mas que coincidencias
Pero mi cuerpo todavía no lo captaba del todo, casi suelto el tiramisú por la impresión.
Di unos pasos atrás, acercandome a la barra color crema de la cocina
—dejare su postre aquí —respondí casi en un susurro, buscando la manera más correcta de huir
Pero Don manuel me miraba impaciente, esperando una respuesta
—¿no vas a decir nada? ¿No hay nada que te parezca extraño?
Miré a mi jefe, con su traje