Estaba en mi hora de comida. Al parecer, el chef de la familia había renunciado poco antes de que yo entrara, así que me encargué de atender la cocina, con un poco de ayuda secreta de Arnold.
Obviamente, no soy una chef profesional como la familia estaba acostumbrada a tener, pero me pareció que estaba bien mientras tanto.
Sin embargo, la señora Isabel, entre más pasaban los días, empezaba a lanzar indirectas como “Vale más que ya contratemos a algún chef que nos dé algo que sepa bien.” Y “Quiz