Después de que Don Manuel entro al despacho con los demas, continue con mi trabajo. Debía tomar en cuenta lo mal que se sentía mi jefe para reaccionar de esa forma, además de que se había disculpado. No, no iba a renunciar, tampoco estaba en condiciones de hacer algo así.
Limpiando las ventanas cristalinas que daban hacia el jardín medite en lo profundamente heridos que estaban todos aquí.
Pero lo que mas me despertaba intriga era ¿porque el señor estaba tan aferrado a que su hija seguía viv