Mundo ficciónIniciar sesiónPodía sentir su respiración cálida deslizándose contra mi cabello, acompasada, tranquila… tan distinta a la mía.
Bajo mi palma temblorosa, el latido de su corazón golpeaba con una calma que me desconcertaba.Yo era todo nervios; él, todo control. —Apenas acabas de llegar… —susurró con voz grave, tan baja que casi se confundía con el crepitar del fuego—. No tienes por qué irte. Quédate aquí. Tragué saliva con dificultad, intentando






