Mundo ficciónIniciar sesiónEl resto del viaje fue tan entretenido como agotador. El paisaje parecía transformarse a cada paso: las montañas nevadas se alzaban como guardianes imponentes en la distancia, los ríos brillaban como cintas de plata que serpenteaban entre los valles, y los árboles, cargados de escarcha, se mecían suavemente bajo el soplo helado del viento.
Las horas se deshicieron sin que lo notáramos, y cuando el sol finalmente se hundió en el horizonte, el cielo se tiñó de un azul profundo tachona






