Mundo ficciónIniciar sesiónLa cena concluyó al fin, y como era costumbre, la emperatriz fue la primera en levantarse. Su silueta imponente se deslizó hacia la salida con la misma solemnidad con la que había llegado, como un sol que, aun en retirada, seguía iluminándolo todo. Tras ella, Hansen y Nora se pusieron de pie casi al mismo tiempo. Ambos la siguieron en silencio, aunque mi atención, inevitablemente, se quedó atrapada en la figura de Nora.
Había algo en él que me obligaba a observarlo aunque me ne






