Mundo ficciónIniciar sesiónAntes de que alguien más pudiera hablar, una voz masculina, firme y serena, se hizo presente desde la entrada del salón.
—Lamento mucho mi demora, Majestad. El murmullo entre los presentes se apagó al instante. Esa voz tenía un peso particular, como si no necesitara alzar el tono para ser escuchada. —No pasa nada, llegas justo a tiempo. Toma asiento, Nora, estamos a punto de empezar —respondió la emperatriz con calma, aunque en su mirada brilló una






