Mundo ficciónIniciar sesiónAl llegar al palacio, apenas reparé en nada de lo que me rodeaba. Ni en las paredes resplandecientes, ni en los guardias que inclinaban la cabeza a mi paso, ni en las voces que se cruzaban en los pasillos. Todo era un murmullo distante, un telón de fondo irrelevante.
Mi único destino estaba claro: la cocina. Los cocineros me miraron con cierta sorpresa cuando crucé el umbral sin anunciarme, con la respiración agitada y una urgencia imposible de disimular.Na






