Mundo ficciónIniciar sesiónEra la hora.
La hora de cumplir mi decisión. La hora de cometer un pecado imperdonable. Y yo estaba aterrada. Sentía que me iba a arrepentir para siempre, que ese instante marcaría un antes y un después en mi vida. Pero no tenía opción. No me habían dejado opción. Mis pasos resonaban sobre el mármol frío de los pasillos, cada eco reverberando como un martillazo en mi cabeza. Cada paso era un recordatorio del crimen que






