Mundo ficciónIniciar sesiónAntes de que pudiera responder, la puerta se abrió de nuevo, dejando entrar a dos personas.
La primera era una mujer, con cabello rubio recogido en un peinado elegante y ojos severos que parecían analizar cada detalle. Su vestido verde esmeralda contrastaba perfectamente con las brillantes joyas que adornaban su cuello y muñecas, haciendo que pareciera una obra de arte viviente. Hasta el momento era la más hermosa que había visto. —Esther, siempre tan precipitada






