117: complicaciones.
Lo abrazo más fuerte.
Y él no dice nada.
Solo me sostiene.
Firme.
Como si intentara mantenerme entera mientras todo alrededor empieza a destruirse.
Puedo escuchar su respiración pesada cerca de mi oído. Sus manos rodean mi espalda con fuerza y por un momento vuelvo a sentirme como una niña escondiéndose detrás de su padre cuando algo le daba miedo.
Pero esto…
Esto ya no puede esconderlo nadie.
—Fiscal.
Lo llaman a unos metros.
La voz de uno de los escoltas rompe el momento.
Mi padre tarda unos