118: Narrado por Victor.
Estoy sentado en mi despacho.
La habitación está en silencio excepto por el sonido del hielo chocando dentro del vaso de cristal que tengo frente a mí.
Todo el despacho huele a tabaco, madera oscura y pólvora.
Las luces tenues iluminan apenas los muebles negros, el enorme ventanal detrás de mí y las armas acomodadas sobre la mesa lateral como si fueran adornos normales.
Pero mi cabeza…
Mi cabeza no está aquí.
Está en un hospital.
En un niño.
En Lucía.
En sus malditos ojos llenos de miedo cuando