116: El verdadero padre.
Intento abrir pero las puertas tienen seguro.
Mi respiración empieza a acelerarse.
—Luis, detente.
Le digo al chofer de mi padre.
El pobre hombre mira por el retrovisor completamente nervioso. Sus manos tiemblan sobre el volante mientras duda apenas un segundo.
Y entonces…
Víctor saca un arma.
El metal negro aparece frente a mí tan rápido que siento cómo la sangre abandona mi rostro.
Luis palidece inmediatamente y vuelve a arrancar el carro.
El vehículo avanza otra vez.
Rápido.
Víctor no guarda