Capítulo 72. La Agonía del Parto.
El viaje a la casa de seguridad en la costa había sido un infierno. Cada vaivén del vehículo, cada bache en la carretera, se convertía en una puñalada de dolor para Amelia.
Las contracciones eran ahora más frecuentes y más intensas, una cruel burla de su inminente boda. Sentía la humedad entre sus piernas, un escalofrío de terror confirmándole sus peores miedos. Los bebés, sus pequeños trillizos no estaban listos para nacer.
Al llegar a la propiedad, que resultó ser una villa aislada y algo des