Capítulo 73. La Sala de Partos.
El vuelo en el helicóptero medico hacia la clínica era una pesadilla para Noah. Acunaba la mano de Amelia, que estaba pálida y semiconsciente, luchando contra las contracciones.
Los paramédicos a bordo trabajaban con frenesí, monitoreando sus signos vitales y los débiles latidos de los trillizos. El sonido de los equipos médicos era una orquesta macabra que resonaba en la cabina.
—¡Amelia, mi amor! ¡Resiste! —susurraba Noah con angustia, besando su frente empapada de sudor—. Estamos llegando, V