Capítulo 81. La Verdad.
La mansión Koch rebosaba vida. El eco de los balbuceos de Gabriela, Sofía y Mateo marcaba el ritmo de sus días con una melodía constante.
Las semanas se habían convertido en un dulce caos y Amelia y Noah se habían adaptado con sorprendente gracia a la maravillosa y agotadora realidad de la paternidad con trillizos.
Al final de la tarde, cuando los bebés dormían la siesta y la casa recuperaba un efímero silencio, Noah invitó a Amelia a sentarse en el salón, bajo la luz suave que se filtraba por