Capítulo 84. Final.
Los meses posteriores a la boda de Noah y Amelia en los idílicos jardines de la mansión Koch estuvieron llenos de amor, risas y el dulce caos de la paternidad.
Los trillizos habían superado sus primeros desafíos con una fuerza admirable y, con casi un año, se habían convertido en el centro de un hogar lleno de vida.
Sus balbuceos se convertían en intentos de palabras y sus gateos, en exploraciones audaces que mantenían a todos en alerta.
Por la mañana, mientras Amelia intentaba darle la papilla