Capítulo 85. Epílogo.
Los años, caprichosos arquitectos del destino, habían esculpido una nueva realidad en la vida de Noah Koch y Amelia Gutiérrez: la mansión era ahora un hogar rebosante de vida, un santuario donde el amor había echado raíces profundas y había florecido en la más hermosa de las familias.
Los niños, que ahora tenían diez años, eran el vivo reflejo de la unión que los había traído al mundo. Gabriela, la líder innata, mostraba la determinación de su padre y una bondad natural que la convertía en la p