Capítulo 23: Vives en una fantasía.
El eco de la puerta cerrándose tras Amelia y Lucero apenas había cesado cuando la atmósfera en el despacho de Noah se volvió cortante.
Mía miraba a su hermano, sus ojos, antes llenos de preocupación, ahora lanzaban dardos de resentimiento y una indignación apenas contenida.
La ausencia de testigos hacía que la máscara de impasibilidad de Noah se resquebrajara, revelando una rara vulnerabilidad.
—Quiero que me expliques qué vas a hacer ahora —demandó Mía, su voz baja pero firme, cada palabra un