El ambiente íntimo y acogedor, del restaurante se mezclaba con el tintinear de copas y el sonido de un jazz ligero, Gabriele jugueteaba con el tenedor entre los dedos mientras observaba a sus padres sentados frente a él. Su madre, deslumbrante como siempre, arreglaba con gesto distraído la servilleta sobre su regazo, mientras su padre, con el ceño levemente fruncido, le dirigía una mirada inquisitiva.
—Roma sigue esperándote, Gabriele. —Dijo su madre, con una voz suave.
—Debes retomar tus estudi