Julieta llega en ese momento, corriendo, con el bebé en brazos, mientras Sofía paga el taxi. Su corazón tarde tan fuerte que casi la ahoga. Pregunta en información y le indican en que pabellón está. Al llegar abre la puerta, ella ve a Scott despierto y sonríe con esperanza.
—¡Scott! ¡Mi amor! —deja a la bebé en con Sofía y corre a su cama, tomándole la mano—. Gracias a Dios... pensé que te perdería...
Scott la mira con extrañeza. Sus ojos verdes, antes llenos de vida, ahora están opacos y perdi