Máscaras caídas.
—¿Scott?
El vuelve a la realidad, los sudores corriendo por su frente.
Lo recuerdo todo.
—Tú… —susurra él, con los ojos llenos de impotencia—. Aquí están tus pastillas...son para el dolor, pero espero que tengas prescripción médica. No quiero que le pase nada a mi bebé.
—Son recetadas.
Cuando ella iba a tomar el frasco, la vista se le nubla. Todo da vueltas. Un dolor fuerte la atraviesa. Siente un zumbido agudo en los oídos. El frasco se le resbala de las manos. Su cuerpo se tambalea hacia atrá