La chimenea crepitaba con suavidad en la sala principal. Afuera, el invierno ruso había comenzado a azotar con fuerza, y el viento silbaba entre los abetos. Kira sostenía una taza de café negro entre las manos mientras observaba a su amiga Iandra, sentada en el sofá frente a ella.
Había algo raro en su mirada. Una inquietud contenida. Una sombra en su sonrisa que nunca antes había visto. Aún así Kira le contó casi todo lo que le había sucedido con Satoru.
—Todo lo que me ha dicho parece sacado