La noche parecía serena, pero la calma nunca significó paz para Kira. Cuando el auto la dejó frente a su casa, apenas murmuró un agradecimiento al chofer. Subió sin despedirse, sin una palabra más.
Su celular sonaba era su amiga Iandra Tomoyo Nakamura. Pero Kira no tomó la llamada, además de no querer involucrar a su mejor amiga tenía más cosas importantes que hacer primero.
La cena con el señor Kamura había sido suficiente para revivir los instintos que había intentado enterrar. El filo en su