—¿Qué haces? —pregunta ella con la voz ligeramente temblorosa, en un susurro apenas audible, como si temiera despertar algo dentro de sí.
Konstantin no responde de inmediato. Se gira lentamente, con sus ojos ahora mucho más oscuros, y la mira como si ella fuera el centro de su universo.
—No termino —fue todo lo que dijo.
Se acercó con pasos decididos, pero sin brusquedad. Como un lobo que ya sabía que la presa no huiría.
Kira retrocedió un paso, y otro, hasta que sus caderas chocaron con el lav