9. Estoy enamorada
Después de la semana perfecta que había pasado con Zinoviy había vuelto a casa y la realidad los esperaba.
Él había querido que se quedara en su departamento pero Vasilisa había tenido que ir a casa, estaba de pie frente al espejo de su habitación viendo el vestido elegante que cubría su cuerpo, un regalo de Zinoviy, desde que había empezado a hacerle regalos ya no había parado.
Las mejillas de Vasya estaban encendidas de pura molestia, no había pasado ni una hora desde que su madre la llamó p