9. Estoy enamorada
Después de la semana perfecta que había pasado con Zinoviy había vuelto a casa y la realidad los esperaba.
Él había querido que se quedara en su departamento pero Vasilisa había tenido que ir a casa, estaba de pie frente al espejo de su habitación viendo el vestido elegante que cubría su cuerpo, un regalo de Zinoviy, desde que había empezado a hacerle regalos ya no había parado.
Las mejillas de Vasya estaban encendidas de pura molestia, no había pasado ni una hora desde que su madre la llamó para "conversar".
El tono suave que usaba cuando estaba a punto de imponerle algo la irritaba.
—Vasilisa —la voz de su madre sonó desde el pasillo—. Bebe, baja. Tu padre y yo queremos hablar contigo.
Ella cerró los ojos con resignación.
Siempre llamaba a su padrastro su padre, como si así pudiera borrar la existencia de su padre biólogo, como si no permaneciera en su cabeza.
“Juro que está obsesionada con él.”
Si pudiera pasar horas criticándolo lo haría, de eso estaba segura.
Habían pasado sem