8. ¿Tienes algo que decirme?
Los meses siguientes fueron una especie de sueño del que ninguno de los dos quería despertar.
Salían casi todas las noches.
A veces iban a restaurantes escondidos donde nadie los conocía, otras veces simplemente a caminar.
Cuando estaban cerca no podían dejar de tocarse o besarse como dos adolescentes que no podían esperar a llegar a casa. Se quedaban dormidos enredados, despertaban enredados y volvían a hacer el amor como si cada vez fuera la primera y la última.
Zinoviy era siempre caballe