87. No me sigan
Satarah sintió que su corazón se apretaba en ese intante. Intentó inhalar profundo pero parecía como si sus pulmones de repente se hubieran cerrado evitándole la posibilidad de respirar. La opresión en el pecho se hizo más fuerte mientras que cerraba el sobre apretándolo contra su pecho.
—¿Qué es esto? ¿Es real...?
Parpadeó tratando de asimilar la lluvia de pensamientos que comenzó a abordarla en una mezcla entre la esperanza y el terror. Porque si comprobaba que ese cabello en efecto era de su