58. Atrevido posesivo
Satarah ni siquiera se percató del intercambio de miradas entre los dos porque en aquel momento fue llamada por una de las monjas.
—Volveré pronto, ¿Sí?
Le sonrió a Ava quien asintió distraída.
Tarah acarició con suavidad su cabello antes de seguir a la mujer unos pasos más lejos que la niña.
Dimitry echó un vistazo rápido a Satarah pero no tardó el volver su atención a la pequeña. Acababa de darse cuenta de que estaba en una silla de ruedas lo que le hizo preguntarse qué le había pasado. Un s