48. Quiero que me aceptes
Vasilisa sintió que su mundo se detenía, volviéndole casi imposible respirar.
Verlo allí con su traje caro rozando el suelo del ascensor y su orgullo de líder criminal doblegado ante ella, fue como recibir un golpe directo al corazón pero nada la preparó para la forma en que la estaba mirando.
Como si ya fuera suya y si siempre lo hubiera sido.
Su corazón latía tan fuerte que estaba segura de que él podía oírlo. Quería decirle que se levantara, que nada de lo que hiciera cambiaría el hecho de