46. Nota de un desconocido, no tan desconocido
Vasya dejó los documentos sobre el escritorio de su compañera.
—El Dragón ya se fue —le dijo la chica recogiendo la carpeta—. Pero me dijo que cuando vinieras me dieras los documentos, los revisara mañana. ¿Estás bien? Te ves pálida, no te preocupes. El dragón sabe lo buena empleada que eres Vasya, él no te despedirá.
—Estoy bien —mintió Vasya forzando una sonrisa que no llegó a sus ojos—. Solo estoy un poco cansada, necesito volver.
—Oye, escuché que Zinoviy Ivanov te acompañó, eso sí podría ca