57. Ojos familiares
Satarah esperó en el auto mientras los hombres de Dimitry se organizaban pero ver al último subiendo despertó su curiosidad.
Andrei.
Hace mucho tiempo no lo veía.
Sus ojos se encontraron en una fracción de segundos antes de que el hombre apartara la mirada de Satarah y ella le dijera al conductor dónde debía ir.
Una hora después había hecho una compra ostentosa de ropa para niños, juguetes, lienzos y acuarelas.
Sí, puede que estas no fueran las típicas compras que hacen las esposas de los mafio