55. Disociada
Valerik permanecía sentado en una silla al lado de la cama de la mini clínica de los Romanov, aún seguía manchado de sangre porque desde que la había traído no había podido separarse de Rashel. La veía con una mezcla de devoción, culpa y odio hacia el que le había causado aquello. Cada vez que ella cerraba los ojos, su respiración se aceleraba temiendo perderla.
Le habían pedido permiso para curarla y se había mantenido semiconsciente mientras lo hicieron pero ella simplemente había dejado que F