52. Nuestra casa
—Nuestra casa, Malyshka. Nuestra.
Su aclaratoria causó un sentimiento extraño en su bajo vientre. Ella intentó alejarse de él pero no había escapatoria.
Estaba atrapada con Dimitry y nadie la podría salvar.
Él enseguida se acercó a ella tomando su cintura mientras se inclinaba mirándola con esos ojos oscurecidos que lograban hacerla estremecer antes de que le diera la vuelta haciéndola mirar a su reflejo en el espejo.
—¿Dimitry...?
—Te gusta esto, Tarah. Más de lo que nunca imaginaste —susurr