3. Salgamos
Zinoviy no sonrió.
Pero hubo algo, una contracción mínima en su mirada, como si el mundo entero hubiera dejado de importarle al verla. Pero ese detalle pasó desapercibido para ella, sin embargo, Vasilisa sintió un calor repentino que bajó directo al vientre.
Intentó moverse, pero su cuerpo estaba atrapado entre el shock y una necesidad que no comprendía.
Pensó que no iba a volver a verlo y de repente estaba ahí, entre todos sus compañeros, mirándola con demasiada atención.
Avanzó con pasos inseg