2. Notas y regalos
Vasilisa no sabía en qué momento empezó a sentirlo.
No era miedo.
Era otra cosa.
Un roce imperceptible en la nuca, un cosquilleo sutil en el vientre como si unos ojos que no podía ver se deslizaran por su piel con devoción silenciosa, nunca había sentido nada igual y ella se preguntaba si se estaba volviendo loca.
Lo cierto era que Zinoviy ya la había escogido. Desde el primer segundo en el ascensor, desde el momento en que sus miradas colisionaron y su respiración titubeó sin pudor, él supo que