29. Volviste
—¿Otra vez? —gruñó Polina sin abrir los ojos estirando su mano encontrando el otro lado de la cama vacío.
Suspiro antes de sentarse en la cama, arrancando la frazada de su cuerpo desnudo.
—Está obsesionado con desaparecer después de una maldita noche caliente.
Polly frunció el entrecejo al ver que sobre la mesita había un papel y al lado un desayuno que casi la hizo salivar.
Estiró la mano para tomar la nota y leyó:
“—Estoy en la oficina de la casa, volveré pronto. Hice que nuestra nueva em