12. Bestial
Rashel estaba nerviosa.
Tenía años que no se presentaba en el escenario ante tanta audiencia y ese día lo haría, no le había contado a su familia que iba a volver a hacerlo, le había pedido a Igor que la grabara para ellos.
Tenerlos allí solo le daría más nervios y la necesidad aún más fuerte por hacerlo perfecto.
Pero si se equivocaba simplemente borraba el video.
“No voy a hacerlo mal. Claro que no…”
Era lo que solía repetirse para calmar el revoltijo en su vientre.
Al entrar en su camerino un aroma agradable y familiar llegó a sus fosas nasales.
Sus ojos se dirigieron hasta el hermoso arreglo de orquídeas azules con el interior rosa. Siempre habían sido sus favoritas desde que de pequeña su padre le llevó un hermoso ramo a su madre.
—Eres tan afortunada, ya quisiera que mi novio me regalara flores, pero solo me trae problemas —gruñó una de las chicas con las que compartía el camerino.
—¿Tienen dedicatoria?
—No, al igual que las que has recibido antes. Es tan romántico.
—Yo creo que