13. ¿Confías en mí?
Ella sintió que su pecho subía y bajaba con cada respiración acelerada mientras que sus ojos se abrieron con verdadera sorpresa.
“Es él. Después de todo, si estaba aquí.”
Rashel lo había sentido, sabía que esa mirada que la inquietaba solo podía pertenecer a una persona.
—Valerik —susurró con voz queda.
Ella entonces recorrió la escena con sus ojos. Valerik que estaba sentado sobre el pecho inmóvil del tipo que la había atacado, sus manos y nudillos, estaban cubiertos de sangre. Su pecho subía y bajaba pero no con el miedo que ella poseía, sino con una violencia contenida que parecía demasiado peligrosa, vio al inerte hombre en el suelo, profundamente golpeado, quizás muerto, aquella certeza la paralizó, sin poder apartar la mirada, aterrada.
—¿Está… muerto?
Pronunció en voz demasiado baja, como si temiera que alguien irrumpiera en la habitación y los pillara. Valerik no había apartado la mirada de ella, ni siquiera por un momento, se levantó cubriendo con su cuerpo el del hombre incon