El espejo del baño privado de Ferreira Group no mentía. Cinco meses. Ya no había forma de ocultarlo bajo el sastre oscuro, aunque Valentina seguía elegir cortes que disimulaban lo que podían. No por vanidad. Por estrategia. Cada semana que pasaba sin que la junta tuviera certeza era una semana más de margen para mantener el control absoluto de las acciones y evitar que los buitres financieros olieran la debilidad de la compañía. Se acomodó el saco con un movimiento rápido, se miró una vez más f