Las siguientes dos semanas el cuartel operó a un ritmo diferente.
No era algo que pudiera verse desde afuera — los camiones seguían entrando y saliendo, los hombres seguían con sus rutinas, el cartel en la entrada seguía sin importarle a nadie. Pero adentro había una tensión nueva, del tipo que genera un objetivo con fecha fija y consecuencias reales si algo falla.
Marcos coordinaba la logística desde la sala de operaciones con tres hombres de confianza y nadie más. La lista de once nombres hab