Marcos estaba en la sala de operaciones cuando Dante llegó al cuartel a las nueve de la mañana.
Valentina venía con él. Había dejado de ser algo que requiriera explicación — simplemente estaba, como estaba en todas partes donde Dante iba, y los hombres del cuartel habían aprendido a tratarla con la misma deferencia con que trataban a cualquier decisión de él.
—El proveedor del Palazzo confirmó acceso a la cocina desde el lunes de la semana que viene —dijo Marcos en cuanto los vio entrar. —Reyes