Dante la depositó en la cama con el cuidado que ahora dedicaba a todo lo relacionado con ella o con Mateo. Se quedó de pie, observándola desde arriba; sus recuerdos completos se reflejaban en su mirada. Ya no quedaba rastro de la frialdad calculada de aquellos fragmentos que él le había descrito; ahora había algo complejo, honesto y cargado de todo lo vivido desde que abrió los ojos en el hospital.
—¿Tenés miedo de cómo va a cambiar esto? —preguntó Valentina.
—No —Dante se sentó en el borde de