Mateo llegó a la mansión en veinte minutos.
Dante estaba en el despacho cuando entró, con el informe de Marcos sobre la mesa y esa postura que tenía cuando algo era serio y no había manera de suavizarlo.
Mateo lo miró y cerró la puerta.
—¿Qué pasó?
—Sentate.
—Prefiero estar de pie.
Dante lo miró un segundo y no insistió.
—Investigué a Marco Ricci. —Fue directo. —El padre de Elena.
Mateo no dijo nada.
—Es un intermediario en el mundo criminal europeo. Lleva décadas conectando organizaciones disti